[:en][cmsms_row][cmsms_column data_width=»1/1″][cmsms_text]
SPENCER llegó al refugio PAWS en la primavera de 2010, tras haber sido encontrado vagando por las calles de Antas. En ese momento ya tenía 7 años.
Denise de Guardia de noche En el Reino Unido, una organización que colabora estrechamente con PAWS decidió que Spencer debía tener su «cesta dorada»: tras cinco largos años, apareció María en Birmingham. María, vecina cercana de Denise, comentaba lo tristes que estaban por haber perdido a su perro y que realmente querían uno nuevo que no abrumara a su hija (que padece esclerosis múltiple). La familia siempre había tenido perros y los había querido mucho: ¿era esta la oportunidad de Spencer de encontrar su «cesta dorada»?
Spencer parecía muy tranquilo y gentil en el refugio; por fin parecía el compañero perfecto. Rápidamente se convirtió en el compañero inseparable de la niña, esperándola fuera de su dormitorio y del cuarto de baño. Su lugar favorito es junto a su silla de ruedas (¡a menos, claro está, que le dejen subirse al sofá!). Pero, en cuanto al «perro tranquilo», cada mañana lleva a María a dar un paseo muy enérgico a un ritmo rápido. Los vecinos dicen haber visto una «rayita blanca» bajando por la calle, ¡que es Spencer con María tratando de seguirle el ritmo!
Pero todo es perfecto, y la hija de María ya no puede estar sin la compañía de Spencer.
[/cmsms_text][/cmsms_column][/cmsms_row][:]